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Guía del teckel

Tu cachorro

Un teckel te va a acompañar entre doce y dieciséis años. Todo lo que hagas bien en sus primeros meses lo vas a notar el resto de su vida.

Cachorro de teckel de pelo duro en brazos, mirando a cámara

Antes de decidir

El teckel de pelo duro es un perro estupendo para muchas casas, pero no para todas. Conviene tener claro con qué te vas a encontrar:

  • Es un cazador. Sigue rastros, se mete en agujeros, escarba y persigue lo que se mueve. Con la nariz en el suelo, a veces olvida que lo estás llamando.
  • Ladra. Se seleccionó para dar voz, y lo hace con ganas cuando algo le llama la atención.
  • Piensa por su cuenta. Aprende rápido, pero decide si le compensa obedecer. Pide constancia y paciencia, no dureza.
  • Necesita moverse. Más de una hora de ejercicio al día le sienta bien al cuerpo y a la cabeza.
  • Su pelo hay que cuidarlo a mano un par de veces al año, aunque a cambio apenas suelta pelo.
  • Y a cambio: es cariñoso, divertido, valiente y muy leal, se adapta a un piso si sale lo suficiente y convive bien con niños que lo respetan.

Cómo elegir criador

Desde la Ley 7/2023, en España un perro solo puede venderse directamente por su criador registrado, sin intermediarios, y ya no se venden perros en tiendas. Aun así, no todos los criadores trabajan igual. Lo que conviene buscar:

  • Que críe pocas razas, o una sola, y la conozca a fondo.
  • Que te deje ver a la madre y el lugar donde han crecido los cachorros, y te hable con naturalidad del padre.
  • Que te pregunte a ti: cómo vives, cuánto tiempo tienes, qué esperas del perro. Un buen criador también elige casa para sus cachorros.
  • Que te enseñe el pedigrí de los padres y las pruebas de salud que les ha hecho.
  • Que no entregue cachorros antes de los dos meses y los entregue con microchip, vacunas y desparasitaciones al día.
  • Que haga contrato por escrito y siga a tu disposición después.

Qué documentos debe darte, según la ley, lo tienes en Leyes y trámites.

Elegir entre la camada

Lo más fiable es escuchar al criador: lleva semanas viendo a cada cachorro comer, jugar, dormir y reaccionar. Aun así, hay una prueba clásica que muchos criadores usan hacia las siete semanas para hacerse una idea del carácter: el test de Campbell. Consta de cinco ejercicios cortos, siempre por una persona que el cachorro no conoce y en un sitio tranquilo:

  1. Atracción social. Se deja al cachorro en el suelo, la persona se aparta unos pasos, se agacha y lo llama con suavidad. Se observa si viene, con qué ganas y con qué postura.
  2. Seguimiento. La persona se aleja caminando. ¿La sigue, se queda o se va por su lado? Habla de su independencia.
  3. Sumisión forzada. Se le pone boca arriba con suavidad durante 20 o 30 segundos. ¿Se resiste mucho, un poco o se deja?
  4. Dominancia social. Se le acaricia a contrapelo desde la cabeza al lomo durante 20 o 30 segundos. ¿Lo acepta, se aparta, mordisquea?
  5. Elevación. Se le levanta del suelo sujetándolo por debajo del pecho durante 20 o 30 segundos. ¿Se agita, se queda quieto, protesta?

Según las respuestas, el test agrupa a los cachorros en perfiles:

Dominante y reactivo
Responde con mucha fuerza a todo. Pide un dueño con experiencia; no es buena opción con niños pequeños.
Seguro y extrovertido
Mucho carácter, bien canalizado. Buen perro de trabajo si se le educa con constancia.
Equilibrado
Se adapta a casi todo. Es el perfil ideal para una familia y para el campo.
Sumiso
Sensible y dependiente. Pide un trato tranquilo; suele encajar con personas mayores.
Independiente
Poco interés por las personas. Más difícil de educar; mejor con alguien que ya haya tenido perros.

Las fases del cachorro

Lo que vive un cachorro en sus primeras semanas le marca más que casi nada después. Estas son las etapas, y lo que conviene en cada una:

EdadQué pasaQué necesita
0 a 2 semanasFase neonatal. Duerme en torno al 95 % del tiempo y el resto mama. Solo reacciona al tacto y al calor.Calma, calor y madre. No molestar su sueño.
2 a 3 semanasFase de transición. Abre ojos y oídos, empieza a caminar y a explorar. Ya pasa un tercio del tiempo despierto.Manipulación suave, voces y ruidos normales de casa, primeros juguetes y olores.
3 a 12 semanasSocialización. Hasta las 8 o 9 semanas casi nada le asusta; después empieza a desconfiar de lo nuevo.Personas de todas las edades, otros perros sanos, ruidos, superficies, coche, manos en patas, boca y orejas. Siempre en positivo.
3 a 6 mesesJuvenil. Cambia los dientes, gana independencia y pone a prueba las normas.Rutinas claras, mucha educación en juego y paseos cortos y frecuentes.
6 a 12 mesesAdolescencia. Primer celo en las hembras hacia los 6 o 7 meses; los machos empiezan a marcar.Paciencia: lo aprendido parece olvidarse, pero vuelve.

Por eso un cachorro no debería separarse de su madre y sus hermanos antes de las ocho semanas: de ellos aprende a jugar, a medir la fuerza del mordisco y a relacionarse con otros perros.

Qué preparar en casa

  • Una cama en un rincón tranquilo pero cerca de la familia, y un transportín que se convierta en su refugio.
  • Comedero y bebedero, y el mismo pienso que tomaba con el criador para empezar.
  • Collar o arnés y correa; para el campo, una correa larga de 5 a 10 metros.
  • Juguetes para morder, de varios materiales. Va a cambiar los dientes y necesita hacerlo en algo que no sea tu sofá.
  • Cables, zapatos y plantas fuera de su alcance.
  • El jardín, bien vallado también por abajo: un teckel escarba con una eficacia sorprendente.

Los primeros días

  1. El viaje. En transportín o en brazos de un acompañante, con una toalla que huela a su madre si el criador te la da.
  2. La llegada. Déjale explorar con calma. Muchas visitas el primer día lo agobian.
  3. La comida. Mantén su pienso y sus horarios. Si quieres cambiar de marca, hazlo poco a poco a lo largo de una semana.
  4. La noche. Es normal que llore las primeras noches. Dormir cerca de ti en su transportín le da seguridad.
  5. El veterinario. Una revisión en la primera semana, llevando la cartilla con vacunas y desparasitaciones.
  6. Los papeles. El cambio de titular en el registro de identificación (en Madrid, el RIAC) debe hacerse en tres días hábiles desde la entrega.

Educación

El teckel aprende muy bien cuando le compensa. Lo que funciona:

  • Sesiones cortas y frecuentes, de pocos minutos, mejor que una larga de vez en cuando. Termina siempre con algo que le salga bien.
  • Órdenes breves y siempre iguales, dichas una vez, con tono tranquilo y firme.
  • Premia lo que hace bien en el momento: al principio con comida, después con caricias y juego. Se aprende mucho más premiando lo bueno que castigando lo malo.
  • Un ejercicio cada vez, y no pases al siguiente hasta que el anterior esté aprendido.
  • Todos en casa con las mismas normas. Si uno le deja subir al sofá y otro no, no lo entenderá.
  • Nada de gritos ni castigos físicos. Con un perro tan sensible y tan cabezota a la vez, solo consiguen miedo o terquedad.

Hacer sus necesidades fuera

Sácalo al despertar, después de cada comida, después de jugar, a primera y a última hora, y siempre que lo veas olfatear el suelo con insistencia o dar vueltas. Cuando lo haga fuera, prémialo en ese mismo instante. Si se le escapa en casa, limpia sin decir nada: regañarle después no sirve.

La llamada

Es la orden más importante para un perro de caza, y la más difícil, porque compite con su nariz. Empieza en casa y en sitios sin distracciones, prémiala siempre a lo grande y no le llames nunca para algo que no le guste. En el campo, hasta que la tenga muy firme, usa correa larga.

Quedarse solo

Acostúmbralo poco a poco: minutos, luego una hora, luego más, con algo para roer y sin despedidas dramáticas. La ley no permite dejar a un perro sin supervisión más de 24 horas seguidas.

Mordisquear

Es normal: explora con la boca y está cambiando los dientes. Cuando muerda manos o muebles, cambia eso por un juguete permitido y prémiale cuando lo use.

Paseos y ejercicio

Un adulto necesita al menos tres salidas al día, y lo ideal es que sumen más de una hora: es lo que en los estudios más se relaciona con una espalda sana. Déjale olfatear: para un teckel, rastrear es trabajo mental y le cansa tanto como correr.

Con un cachorro, salidas más cortas y frecuentes, a su ritmo, sin carreras largas forzadas ni saltos desde alturas grandes mientras crece. Desde el principio, llévalo a sitios distintos: calles, campo, parques, cafeterías. Todo lo que conozca de pequeño no le asustará de mayor.

Fases de desarrollo y test de Campbell según la bibliografía clásica de etología canina. Ejercicio y espalda: estudio DachsLife 2015 (ver Salud y cuidados). Normativa: Ley 7/2023, arts. 27 y 55.

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